miércoles, 22 de agosto de 2018

LA GUARDIA SUIZA PONTIFICIA. El ejército más pequeño del mundo.-


ACTUAL BANDERA DE LA GUARDIA SUIZA


      Con la divisa Acriter et fideliter (en latín: «Con coraje y fidelidad»), es el ejército profesional más pequeño del mundo y se encarga, dentro del país más pequeño del mundo, de la custodia de uno de los Jefes de Gobierno más influyentes de la política internacional.
Fáciles de reconocer por su característico uniforme, son, sin embargo, de las fuerzas armadas mejor preparadas y entrenadas del mundo; no os dejéis engañar por sus espadas y alabardas, son especialistas en defensa personal, en armas automáticas y en explosivos, además de en control de multitudes, ayudados por las más innovadoras tecnologías de vigilancia y detección.
Como dice su Comandante en el mensaje de bienvenida de la página oficial de la Guardia Suiza:
“La tradición y la modernidad rara vez se combinan, así como en el Pontificio Cuerpo de la Guardia Suiza. Nuestro mandato es de hecho tradicional: desde 1506 protegemos al Papa y su residencia y en cuanto a eso nada ha cambiado. Los cambios se refieren a los métodos de cumplimiento de servicios y personas, los guardias están llamados a desempeñar y, con ellos, el entorno en el que se mueven.”
Los habréis visto si habéis visitado el Vaticano y han sido protagonistas de multitud de películas y libros, pero, ¿quiénes son? ¿Cuál es su historia?, ¿Cómo se accede al cuerpo?, ¿Cuáles son sus funciones?...
Espero resolver todas estas dudas en esta nueva entrada.

1.- Historia. 

Aunque la historia de la Guardia Suiza tiene su origen en el siglo XVI, el papa Sixto IV ya había firmado una alianza previa con la Confederación Suiza y construyó cuarteles en "Via Pellegrino" previendo la posibilidad de contratar mercenarios suizos. El pacto fue renovado por Inocencio VIII para usarlos contra el duque de Milán e, igualmente, Alejandro VI los utilizó durante su alianza con el rey de Francia.
Fue el Giuliano Della Rovere, Papa Julio II, el que encomendó al cardenal Mateo Schinner, religioso, diplomático y militar suizo, que solicitara a los cantones suizos de Lucerna y Zúrich, el envió de soldados helvéticos que, por aquella época, gozaban de la fama de valerosos y experimentados guerreros.
Existe la leyenda de que Julio II no solo solicitó a los mercenarios suizos por su valor en el combate y su experiencia, sino que, además, así se aseguraba una guardia personal que pudiera estar cerca de él en todo momento y que, dado que no hablaban italiano, no podrían enterarse de sus planes y de lo que se hablaba en las reuniones, pero ya digo, eso es solo una leyenda.
Kaspar von Silenen
El primer grupo de mercenarios llegó a Roma el día 21 de enero de 1506 y el día 22, fecha del nacimiento oficial de la Guardia Suiza, se creaba el cuerpo de la Guardia Pontificia compuesto por ciento cincuenta valerosos suizos al mando del capitán Kaspar von Silenen.
A lo largo de su historia, muchos son los hechos de armas que han inmortalizado a estos soldados, pero el más importante ocurrió el 6 de mayo de 1527, cuando se enfrentaron a 20.000 Lansquenetes pertenecientes a las fuerzas armadas de Alemania durante el saqueo de Roma por parte de las tropas del emperador Carlos V. Lucharon ante la basílica de San Pedro y siguieron combatiendo mientras retrocedían hasta los escalones del altar mayor. Sobrevivieron sólo 42 de los 189 guardias suizos; estos formaron un círculo alrededor del Papa Clemente VII y lograron que escapara por el Passetto di Borgo, que conduce directamente al castillo de Sant'Angelo. Durante ocho días, los mercenarios del ejército imperial dieron rienda suelta al saqueo de Roma con todo tipo de abusos, robos y sacrilegios.
Clemente VII tuvo que rendirse y aceptar las fuertes condiciones impuestas, entre ellas, la sustitución de la guarnición del Papa por cuatro compañías de alemanes y españoles. El Papa consiguió que los suizos sobrevivientes fueran incluidos en la nueva Guardia, pero sólo 12 de ellos accedieron.
Rememorando este hecho, cada 6 de mayo los nuevos alabarderos juran sus cargos ante el Papa y los ascendidos toman posesión.
Más tarde, en 1548, el Papa Pablo III (1536-1549) volvió a formar la Guardia Suiza Pontificia con 225 hombres, uno de cuyos destacamentos fue enviado por San Pío V (1566-1572) a combatir contra los turcos en Lepanto, donde consiguieron arrebatar dos banderas enemigas.
Tras más de doscientos años sin tener que entrar en combate, en 1798, el emperador Napoleón Bonaparte obligó al Pontífice Pío VI a exiliarse y a disolver la Guardia Suiza para estar seguro de que el Vaticano no daría ningún problema.

Poco después, en 1801, Pio VII volvería a formarla, pero con sólo 64 soldados. León XII (1823-1829) lo aumentó a 200 en 1824 y siguió cumpliendo la misión originaria de la defensa del Papa.
En julio de 1870 estalló la guerra franco-prusiana que marcó el fin del poder temporal de la Iglesia; después de la derrota de Sedán y la proclamación de la República Francesa, las tropas italianas entran en Roma y Pío IX, a fin de evitar un derramamiento de sangre, dio órdenes al general Kanzler, el comandante en jefe de las fuerzas papales, para limitar la defensa a lo estrictamente necesario para demostrar que cedía a la fuerza. Al día siguiente las tropas papales fueron despedidas y sólo permaneció la Guardia Suiza en el Vaticano.
Se pone así fin a un largo período de siglos en los que, a causa del poder temporal de la Iglesia, era necesario contar con un ejército de empleados por el Sumo Pontífice. A partir de ahora, la Guardia Suiza sólo tendrá la tarea de garantizar la seguridad de la persona física del Papa, la seguridad de los edificios en el Vaticano y la villa pontificia de Castel Gandolfo.

2.- Ingreso.

Como en todos las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad del mundo, a los aspirantes se exigen una serie de requisitos:
  • Deben ser varones de fe católica:

Lógico, ¿no?, si van a proteger al Sumo Pontífice y participar en las celebraciones litúrgicas en el Vaticano, es hasta cierto punto, lógico que profesen esta fe.
  •  Edad entre 19 y 30 años de edad:


No se aceptan candidatos que han pasado treinta años. Sin embargo, bajo ciertas condiciones, es posible el regreso de los ex guardias.
  •   Una estatura mínima de 1,74 cm.

  •  Haber cumplido una instrucción básica con el Ejército Suizo.

Los reclutas deben haber pasado el servicio militar obligatorio de dos años en el ejército suizo; curiosamente, se usa siempre el mismo lenguaje militar que se utiliza en Suiza.

  • Poseer certificados de buena conducta y, obviamente, no poseer antecedentes penales de ningún tipo.

  •   Poseedores de un título profesional o grado de secundaria.
La Guardia Suiza quiere buenos candidatos, eficientes y preparados. A los reclutas se les pide que hayan cumplido un plan de estudios de al menos tres años, que se puede complementar con otra extraordinaria formación profesional de dos años. Esto es porque “la adquisición de una capacidad profesional es una buena indicación de las cualidades”, como dice el reglamento.

  • Buena salud:

Para que un recluta entre en la Guardia Suiza Pontificia debe ser sometido a exámenes médicos en Suiza y luego someterse a otro examen médico en Roma, muy riguroso y que, por supuesto, incluye un examen psicológico. Sólo aquellos que están perfectamente sanos física y mentalmente, puede ser un Guardia Suizo.

Una vez admitidos, los cadetes realizan una formación previa de dos meses de duración, la primera en el Cantón de Ticino donde se forman sobre manejo de armas, autodefensa, control de masas, métodos de registro de personas y vehículos, etc… Después viajan a Roma donde serán instruidos en las funciones típicas como Guardia Suizo: manejo de la alabarda, instrucción de desfile, como vestir el traje, así como de conocimiento de las instalaciones y de cada uno de los lugares que componen el Vaticano.
La duración mínima del servicio en la Guardia Suiza es de 25 meses.

3.- Entrenamiento.

 El entrenamiento que realizan, junto con la disciplina, es muy riguroso. Van armados de alabarda y estoque, aunque al prestar servicio añaden armas modernas de infantería, como el fusil suizo SIG 550 y las pistolas SIG Sauer P220 y P226, además de explosivos con los que realizan un alto entrenamiento profesional y táctico
militar. Reciben lecciones de autodefensa, así como instrucción básica en tácticas defensivas de guardaespaldas similares a las utilizadas en la protección de muchos jefes de Estado, adaptando, constantemente, su formación a las exigencias y cambios tecnológicos y sociales y recibiendo un exigente entrenamiento y reciclaje en centros policiales de alto rendimiento, tanto en Suiza como en el resto del mundo. 
Por cierto, que los lugares de entrenamiento son secretos, nadie conoce su ubicación exacta, incluso se comenta, que han llegado a realizar maniobras con el ejército italiano en más de una ocasión.


4.- Juramento.

El juramento se realiza, como ya he comentado, el día 6 de mayo (supongo que no todos los años, se hará cuando se convoquen plazas), en conmemoración de aquel hecho heroico de 1527 y comienza con el capellán de la Guardia Suiza pronunciando estas palabras: 
«Juro servir con fidelidad, lealtad y honor al Supremo Pontífice y a sus legítimos sucesores y dedicarme a ellos con todas mis fuerzas, sacrificando incluso, si es necesario, mi propia vida para defenderlos. Asumo el mismo compromiso con el Sacro Colegio Cardenalicio en el caso de que la Sede esté vacante. Prometo además respeto, fidelidad y obediencia al capitán comandante y a mis superiores. ¡Lo Juro! ¡Que Dios y nuestros Santos Patronos me ayuden!».

A continuación, se llama a cada recluta por el nombre propio y, en su lengua natal, confirma el juramento.  Para ello se colocan delante de la bandera que toman con la mano izquierda, mientras que la mano derecha se alza al cielo con el dedo pulgar, índice y medio extendido, simbolizando las tres personas de la Santísima Trinidad, ya que el juramento se hace en nombre de la Santísima Trinidad, y dice:

Yo, [nombre del nuevo guardia], juro mantenerme fiel diligente y fervientemente a todo esto que me ha sido leído; que sea el Todopoderoso y Sus Santos mis testigos."
Ese mismo día, además del juramento de los nuevos reclutas, toman posesión de sus nuevos cargos los guardias ascendidos.

Por cierto, la bandera (la que podéis ver en el encabezado de esta entrada) es la única de un estado que cambia cada vez que se elige un nuevo Papa o tienen un nuevo Comandante, esto es porque se compone de cuatro partes o campos que se encuentran divididos por una cruz latina en color blanco y unas dimensiones de 2,2 x 2,2 metros.
Los cuatro cuadrantes son:
- Cuadrante central: En él se encuentra estampado el escudo de armas del Comandante de la Guardia (el actual Comandante es Christoph Graf Col).
- Cuadrante superior izquierdo: con fondo rojo, tiene las armas del Papa actual (en este caso Francisco).
- Cuadrante inferior izquierdo: consta de cinco bandas color roja, amarilla, azul, amarilla y roja, que se repiten en el cuadrante superior derecho, pero en diferente orden (los mismos colores que visten en el uniforme).

- Cuadrante inferior derecho: sobre fondo rojo se encuentra el escudo de armas del Papa Julio II, fundador de la Guardia Suiza.

5.- Organización.

Al igual que en cualquier ejército, la Guardia suiza se organiza internamente en distintos mandos militares.
Con la reforma introducida por Juan Pablo II en 1.979, quedaron distribuidos de la siguiente manera (hay que tener en cuenta que los grados originales son en alemán, dado que la mayoría provienen de cantones germano parlantes):
  •  Capitán Comandante (Oberst)

Con grado de Coronel, es el máximo jefe de la Guardia Suiza. En general, el comandante se ocupa del reclutamiento, del buen funcionamiento del cuerpo, entrenamiento y de la disciplina, además de ser el “relaciones públicas” de la Guardia.
Actualmente el Capitán Comandante es Christoph Graf Col, desde el 7 de febrero de 2.015, el 35º Comandante de la Guardia Suiza y fue nombrado por el actual Papa Francisco (el anterior Comandante fue cesado tras siete años de servicio, parece ser que por ser demasiado estricto)
  •  Teniente Coronel (Oberstleutnant)

El Teniente Coronel es el representante de Coronel y, por lo tanto, su papel es el del jefe del Estado Mayor
  •   El Capellán (Kaplan)

Con rango de teniente coronel, el Capellán de la Guardia se encarga de la parte espiritual en la vida del Cuerpo. Garantiza a todos los guardias la oportunidad de participar en la Santa Misa una vez al día, y una vez al año organiza un período de retiro espiritual para los guardias. En colaboración con los demás oficiales, el capellán se encarga de la moral y la cultura de la Guardia Suiza Pontificia. Es también el encargado de la biblioteca. Por otra parte, ayuda al coronel durante el reclutamiento de nuevos guardias.
La Guardia se divide en tres Secciones o grupos y al frente de cada una se encuentra un oficial
  • Alferez con rango de Mayor (Mayor)

Al mando del primer grupo se encuentra un Teniente con rango de Mayor. La principal tarea del Mayor es la del equipamiento de los guardias.
  •   Alferez con el grado de Capitán (Hauptmann)

Este oficial se encuentra al mando da las órdenes del segundo grupo donde la mayoría de los guardias son de habla francesa. Se ocupa de todos los asuntos administrativos.
  •  Capitán (Hauptmann)

Un último Capitán es el responsable del tercer grupo, cuyos miembros pertenecen mayoritariamente a la Banda. Además, realiza otras tareas en el Estado Mayor.
El 5 de abril de 1.979 Juan Pablo II estableció la composición de la Guardia Suiza, siendo (los grados originales son en alemán dado que la mayoría provienen de cantones germano parlantes), además de los ya nombrados, un Sargento Mayor con el grado de Teniente (Feldweibel), cuatro sargentos con el grado de Alférez (Wachtmeister), diez cabos 1º con el grado de Suboficial o Caporales (Korporal), diez cabos con el grado de sargento-mayor o Vice-Caporales (Vizekorporal) y 70 alabarderos con el grado de sargento (Hellebardier / Gardist) y dos tamborileros, en total 103 hombres.

6.- Funciones.

La Guardia Suiza se ocupan fundamentalmente, de la vigilancia, seguridad y protección del Papa dentro del Palacio Apostólico, así como de servicios honoríficos en ceremonias, audiencias y recepciones.

Se ocupan también del control de accesos en el Vaticano y en los periodos de sede vacante protege al Colegio Cardenalicio.
En el Vaticano, además, existen otros dos cuerpos dedicados a la seguridad y defensa del orden, que coordinan sus funciones con la Guardia Suiza:

La Gendarmería Vaticana. El cuerpo es el responsable de la seguridad, el orden público, el control de fronteras, el control de tráfico, la investigación penal, y otras tareas generales de policía en la Ciudad del Vaticano, incluyendo la provisión de seguridad para el Papa fuera del Vaticano. El cuerpo cuenta con 130 miembros y es una parte del Departamento de Servicios de Seguridad y Defensa Civil, que incluye también el Cuerpo de Bomberos del Vaticano, un órgano de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano. Son los “hombres de negro” que acompañan al Papa en sus desplazamientos y apariciones públicas.
Ispettorato di pubblica sicurezza “Vaticano”. Perteneciente a la Policía estatal italiana, tiene como labor principal la seguridad pública de la Plaza de San Pedro y aledaños y la protección del Papa en los viajes por Italia.

7.- El uniforme y las armas.

Al contrario de lo que siempre se ha pensado, el actual uniforme de gala fue diseñado por el Comandante de la Guardia Jules Répond a principios del siglo XX e inspirado en los frescos de Rafael y no en un modelo que se atribuye a Miguel Ángel.

MORRIÓN NEGRO
 Los colores amarillo y azul del uniforme de gala corresponden a la librea (basado en el escudo) de la Casa de Della Rovere, a la que pertenecía el Papa Julio II, fundador de la Guardia, como ya hemos visto; el rojo, añadido por el Papa Clemente VII, proviene de la familia Medici a la que pertenecía.
Utilizan, igualmente, en el uniforme de gala, el morrión, adornado con una pluma roja o blanca, según el grado o rango; los guantes blancos, la coraza, que aún tiene una reminiscencia medieval, y el morrión, negro o en metal, que es similar al que llevaban los soldados españoles en el siglo XVI. El uniforme bermejo de los oficiales está basado en el que usaban los guardias del Imperio español durante el reinado de Felipe II.
Los guardias suizos no usan propiamente botas altas, aunque sí calzas a las piernas, sujetas a la altura de la rodilla por una liga dorada y cubiertas por polainas según la ocasión y clima. Este uniforme expresa la alegría de ser soldado, de combatir y de estar al servicio del Papa. Aunque también el color rojo simboliza la sangre derramada en defensa del Papado.

Igualmente, el uniforme de maniobra, que se usa durante el periodo de cadete y durante el servicio nocturno, es completamente azul, con cuello y puños blancos. Por razones prácticas, también se usa para el servicio a la entrada de Sant'Anna.
En invierno, para protegerse de la lluvia y el frío, utilizan un capote de color negro.
En Semana Santa, en Navidad y durante el juramento, usan una armadura del siglo XVII en el uniforme de la gala, los guantes blancos y el casco plateado, este es el uniforme de gran gala. El casco, un morrión, está adornado con una pluma de avestruz roja para los alabarderos y los suboficiales, de color púrpura oscuro para los oficiales y blanca para el sargento mayor y el comandante. El roble del escudo heráldico de la familia Della Rovere del Papa Julio II que fundó el cuerpo está en relieve en ambos lados del morrión.
Los tambores son parte de la banda, su uniforme es amarillo y negro como la pluma de su casco.

8-. La Guardia Suiza y los visitantes del Vaticano.

Al prestar sus labores vigilando y controlando algunos de los accesos del Vaticano, todo el mundo que lo ha visitado ha podido verlos. Aunque normalmente, no se entra en contacto directo con ellos, si vas a realizar alguna visita guiada a la Necrópolis del Vaticano o has contratado un tour por los Jardines Vaticanos si tendrás que pasar un control y te pedirán el resguardo de la reserva (el famoso bouchet), por eso creo que es aconsejable saber algunas cositas sobre ellos que te evite un pequeño problema:
- Es un cuerpo bastante serio y no suele darse al folclorísmo, por lo que no se prestan a posar en fotos y, como es natural, debemos acercarnos a ellos con respeto; esto no indica que no podamos acudir a ellos para preguntar cualquier cosa, no tienen ningún inconveniente en atenernos, aunque sería aconsejable no preguntarles tonterías o donde están los servicios...
- Esto no implica que no puedas sacarte una foto en la que aparezca un Guardia, siempre que lo hagas a una distancia prudencial. Recuerda que son un cuerpo militar y están ahí para vigilancia y protección, no como reclamo turístico.
- Dentro de la Plaza de San Pedro, en caso de necesidad, acude a la sección de la Policía italiana que presta sus servicios allí, suele haber agentes de forma permanente y ellos sí que no suelen tener problemas en salir en las fotos contigo. 

En fin, espero que os haya gustado e interesado la entrada, la verdad es que es un cuerpo, este de la Guardia Pontificia o Suiza del Vaticano muy interesante... Por cierto, quizá muchos se pregunten si sirven mujeres en la Guardia Suiza y lo cierto es que, a día de hoy, no hay mujeres, pero según manifestaciones realizadas a la Agencia Reuters por el actual Comandante Christoph Graf Col, esta inclusión podría realizarse dentro de muy poco tiempo. Quizá esta "actualización" de la Guardia se deba, según mi opinión, no solo a la modernización del cuerpo, sino también a que parece ser que están teniendo muchos problemas para reclutar nuevos Guardias; ¿motivos para estos problemas?, bueno, por lo que he leído por Internet, no es debido tanto a los bajos sueldos (sobre 1.200 €, eso si, comida y cama gratis) o la dureza de las guardias en las que deben pasar muchas horas sin moverse, sino, más bien, a la falta de "espíritu religioso" que se necesita para ingresar en este Cuerpo...
Para terminar, me gustaría que, como complemento a este "ladrillo" que os he marcado, os entretuvierais un poco viendo los vídeos de los links que pongo más abajo, son muy interesantes, sobre todo el vídeo oficial de la Guardia Suiza.


Para más información, os aconsejo leer la página oficial de la Guardia Suiza, aunque está en italiano, inglés y alemán, es muy interesante.

domingo, 2 de julio de 2017

FOROS DE TRAJANO. 2ª PARTE.-


Ya hemos hecho un pequeño recorrido por dos de las partes que componían este conjunto de edificios que formaban los Foros de Trajano, aunque, para ser francos, ver, lo que se dice ver, a excepción de la Columna Trajana, hemos imaginado más que ver nada, ¿verdad?.

En esta segunda parte dedicada a los Foros de Trajano vamos a hacer un pequeño recorrido por la parte que más visible es de los mismos, la más visitable actualmente y, tal vez, una de mis partes favoritas dentro de los lugares clásicos de Roma. En esta segunda parte vamos a hacer una visita a los Mercados de Trajano y a la parte que queda un poco más atrás de los Mercados, Jardín y Torre della Milizia.

Había pensado que, tal vez, sería interesante dar un pequeño repaso a la figura del Emperador Trajano, a fin de conocer un poco quién era este personaje histórico conocido como “Pater Patriae” (Padre de la Patria) y, según muchos historiadores antiguos y modernos, el que probablemente sea, mejor, emperador que tuvo Roma, junto con Octavio Augusto, pero, sinceramente, cuando me he puesto a revisar su biografía, estudios y demás, he decidido que sería muy injusto escribiendo solo una reseña del que, desde mi punto de vista, es uno de los mejores (por no decir el mejor) emperador que tuvo Roma, así que he decidido que mejor le hago una entrada para él solito y continuar aquí con una de sus mayores obras arquitectónicas:

LOS MERCADOS DE TRAJANO.-


Lo primero que, tal vez, debería de aclarar es que, al contrario de lo que piensa todo el mundo, los mercados no son un solo y único edificio con una única función, en realidad son un conjunto de construcciones, un conjunto de unidades independientes, que operaban en tres distintos niveles de calles, cada uno de ellos con una función específica; esto es, nos encontramos ante el primer “centro comercial” construido y diseñado para el ocio y el comercio.

Básicamente, es un barrio en una colina de la ciudad; Apolodoro reconstruyó el aterrazamiento de la ladera de la colina del Quirinal.


Construido entre el 107 y el 110 d.C., para ello se utilizaron las técnicas más avanzadas de construcción con hormigón revestido de ladrillo, una nueva técnica de construcción utilizada por primera vez en el imperio romano y que, posteriormente, sería muy común, no sólo en monumentos sino, y sobre todo, en viviendas como la que podemos ver en las faldas del Palatino… El complejo en sí estaba compuesto de mercados cubiertos y calles comerciales, allí se
trataba con toda la mercancía que os podáis imaginar, desde verduras, aceite, vino, sedas, especias, alfarería... 



La construcción en forma de hemiciclo, aparece trazada en seis plantas en forma de terrazas y contiene más de 150 tabernae (comercio). Los accesos a los almacenes y las tiendas de la tercera planta estaban en una calle que se ha conservado en perfecto estado la Vía Biberática, lo que nos remite, supuestamente, a la palabra biber (bebida) y nos permite deducir la función de alguno de los comercios de esta calle; En la parte baja de la Vía podemos observas, incluso, algunas reproducciones de cómo eran las puertas de los comercios, si os fijáis bien, en el suelo de casi todas, podréis ver un canalillo hecho en el suelo, esto era para encajar las puertas, porque no eran como las de ahora, eran, básicamente, unos tablones que se encajaban en esos canalillos y luego se fijaban a los lados con barras de hierro o madera, de forma que, para abrir el comercio, había que “desmontar” las puertas y dejarlas a un lado.


En el mercado no solo existían tienda, como ya hemos dicho, era un complejo de edificios, también existían oficinas de administración e, incluso apartamentos de viviendas. En el mercado también se instalaron los almacenes estatales de víveres que abastecían a la población pobre a precios reducidos, incluso, en alguna ocasión, gratis.

Actualmente, al mercado se accede desde la Via Quattro Novembre, un puente metálico (sobre la Vía Beberática), nos da acceso al gran vestíbulo de dos plantas cubierto por una enorme construcción abovedada de hormigón formada por seis bóvedas de arista; realmente es una amplia calle abovedada con tiendas a los lados (¿a que os suena el diseño?). Actualmente, en este espacio, hay un museo muy interesante con los restos encontrados tanto en el Foro de Trajano, como en el de Augusto y el de Nerva, además de alguna que otra exposición itinerante.


En la segunda planta de este gran vestíbulo, al fondo (junto en la parte de enfrente de la entrada), podréis acceder a una preciosa terraza con unas vistas del mercado y de los foros realmente impresionante y, ya que estamos ahí, si nos fijamos en el edificio de la espalda, (el más alto del complejo), os contaré que fue reformado en la Edad Media (siglos XII o XIII) y que formaba parte de la fortaleza de la colina alrededor de la Torre delle Milizie, de la que hablaremos luego.
De hecho, tras el declive del Imperio Romano, familias nobles de la ciudad tomaron posesión de los distintos edificios fraccionando su propiedad, los Mercados de Trajano se convirtieron en el poderoso Castillo de las Milicias. Pasó a manos del Papa Bonifacio VIII en el año 1300 en las que estuvo poco tiempo pues en 1312 el emperador Arrigo VII estableció en él su cuartel general.
En 1574 el papa Pío V asignó el área al convento de Santa Catalina de Siena. La construcción de éste transformó radicalmente los edificios antiguos, modificando la organización espacial y las relaciones internas y externas. Tras el nombramiento de Roma como capital italiana en 1885 se alejó el convento para favorecer su uso como cuartel de Goffredo Mameli.
Sinceramente, para mí es uno de los monumentos que no hay que perderse en Roma, hay que marcarlos en rojo y visitarlo, no ya por la belleza y la historia que encierra, sino por el aire que se respira allí. Os contaré que una de mis pequeñas aficiones cada vez que voy es entrar en una de estas pequeñas tabernae, sentarme en el suelo e imaginarme como era la vida de su propietario, que vendía allí, como era su día a día o simplemente pasear por la Via Biberática y pensar que, este mismo suelo, fue pisado por miles de romanos y romanas cada día, iban a hacer sus compras, a reunirse en el foro o simplemente a pasear y ver “escaparates”...


Por cierto, uno de los libros que os recomiendo y que os ayudará a imaginar cómo era este "día a día" en un mercado, en una calle comercial o en la vida normal de un romano de aquella época es el escrito por Alberto Angela, titulado "Un día en la antigua Roma: Vida cotidiana, secretos y curiosidades", es un libro muy entretenido y muy instructivo y si os interesa la vida cotidiana de los romanos, no debéis perdéroslo. 

LA TORRE DELLE MILIZIE.-


La Torre de la Milicia es uno de los principales monumentos medievales de la ciudad de Roma. Formaba parte originariamente de un conjunto de edificaciones fortificadas agrupadas en torno a un tribunal. En 1348 un terremoto derrumbó el piso superior y que la torre quedó levemente inclinada, de planta es cuadrada, la base mide 10,5 x 9,5 m y, actualmente, tiene una altura de casi 50 metros


La construcción actual data probablemente de la época del Papa Inocencio III. A finales del siglo XIII la torre pertenecía a la poderosa familia Annibaldi; posteriormente pasó a manos de los Prefetti di Vico y luego a los Caetani, de cuya familia era el Papa Bonifacio VIII y, siendo propiedad de esta familia, la torre fue ampliada y formiticada, probablemente para rivalizar con el Castel Sant'Angelo como fortaleza principal de Roma. 

       Cuando Enrique VII de Luxemburgo llegó a la ciudad para ser coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (mayo-junio de 1312), eligió la Torre delle Milizie como base para sus seguidores güelfos.

          En 1332 la torre pasó a los Conti, y en 1619 a la congregación del convento de Santa Caterina de Magnanapoli que se encontraba al lado, y que fue demolido más tarde.

Cuando Rafael participó como conservador de antigüedades de la ciudad, utilizó esta torre como ejemplo de edificio reconstruido utilizando piezas antiguas.


Popularmente también es conocida como "Torre de Nerón", ya que la tradición afirma que, desde esta torre, el emperador Nerón vio el incendio de Roma. Esta tradición deriva de la descripción clásica que dice que él (Nerón), observaba el incenido desde una torre en los Jardines de Mecenas, aunque fuentes más fiables sitúan a Nerón fuera de la ciudad cuando se produjo en incendio, concretamente en su ciudad natal Anzio, pero, como ya hemos podido comprobar, esto es totalmente falso, la torre fue construida en el siglo XIII y Nerón ya estaba un poco muerto en estas fechas... 

Bien, estos son los datos, datos que, por otra parte, encontraréis en multitud de páginas de internet, para que negarlo… Pero, mucho más allá de los datos están los sentimientos; ya sabéis que Roma, ante todo y sobre todo, es un crisol de sensaciones, de ruidos, de colores, de gente… No mentiría, porque ya lo he dicho antes en este blog, cuando hablé de mis sitios favoritos de Roma, que el jardín que se extiende al pie de esta torre es uno de mis lugares favoritos…, para mí es un pequeño remanso de tranquilidad en pleno centro de la Ciudad, siempre solitario y tranquilo, indiferente al paso del tiempo, ni si quiera hace caso a su propia historia, simplemente está allí, como ha estado desde hace siglos y como, espero, siga estando muchos más; es mi pequeño jardín y siempre lo recuerdo con cariño y lo echo de menos…


Por cierto, que, al igual que el Altare de la Patria, la Torre delle Milizie se ve desde cualquier punto de Roma, de forma que sirve perfectamente de referencia para moverse por la Ciudad, ahí dejo la anotación.





Por si a alguno le interesa un poco más el temá...

Enlaces multimedia:

- En Español: 
 1.- Foro de Trajano.

 - En Italiano:
1.-  Foro di Traiano
2.-  Il Mercato di Traiano

 - En Inglés:
1.- Forum of Trajan.
2.- Market of Trajan.